LA ASCENSIÓN, ES EL DESCENSO DE NUESTRO «YO SOY» AL CUERPO FÍSICO.
Toda ascensión implica un descenso del espíritu a la materia, una bajada del Yo Soy a la carne humana en su afán de anclarse y experimentarse en la madre tierra, es decir, la tierra que es nuestro propio cuerpo físico. La luz en este encuentro con la oscuridad de la mater-materia, duele, y se hace onírico para que la misma carne pueda despertar al recuerdo de su luz. Sólo en esta alquimia podemos experimentar la renombrada ascensión.