Hoy he descubierto un libro de ciencia ficción que gira en torno a una epidemia de insomnio que sacude a EEUU. Tan grave resulta la falta prolongada de sueño que muchas personas acaban muriendo, ya que no existe ninguna pastilla que pueda curar tan inquietante trastorno. El libro en concreto, que se titula «Donantes de sueño» y está escrito por Karen Russell, me ha inspirado a escribir este artículo, dado que aún son muchas las personas que, a día de hoy, desconocen lo efectivas que son las terapias de sonido a la hora de restablecer el equilibrio integral y, muy especialmente, combatir el insomnio.
Como facilitadora especializada en técnicas terapéuticas de sonido, he podido acompañar a muchas personas en consulta, y uno de los problemas más frecuentes que observo es, precisamente, la falta de sueño. En estos casos, no dudo en aplicar, sobre todo, la terapia con gongs: la mayoría de las personas que han recibido este tipo de sesión terapéutica me han reportado los mismos resultados: habían vuelto a descansar como no habían podido hacerlo en mucho tiempo.
Una de mis clientes más veteranas, Pilar, suele decirme en clave de humor, siempre que quiere agendar una sesión conmigo: “Sara, tengo fatal el nervio vago”; por supuesto, ya sé a lo que viene. Ella me da permiso para compartir su testimonio: “Me cuesta mucho soltar emociones y energías que me bloquean, y gracias a las sesiones de gong guiadas por Sara, he podido liberar mucha rabia contenida, tristeza y dolor. Es una herramienta que me permite soltar lo que otras terapias no consiguen. Además, a nivel físico, he notado un cambio importante: sufro de insomnio y, después de las lluvias de gong, mi cuerpo se equilibra de tal manera que consigo conciliar el sueño con más facilidad y descansar de verdad”.
El insomnio suele generar cambios a nivel del sistema nervioso autónomo. En situaciones de estrés, por ejemplo, el sistema nervioso parasimpático, que es fundamental para el mantenimiento del equilibrio interno del cuerpo al permitirnos acceder a estados de reposo y relajación, se verá inhibido, lo cual tendrá repercusiones a la hora de intentar conciliar el sueño. En términos más holísticos, el insomnio refleja una “hiperactividad” en nuestro campo energético que frustraría cualquier posibilidad de desconexión del ajetreo cotidiano. Esto puede llegar a ser un motivo de desesperación para muchas personas, que finalmente se ven abocadas al uso de narcóticos u otras sustancias de efectos somníferos.
La terapia con gong actúa directamente sobre todos los planos: físico, mental y energético. Gracias a su sonido rico en armónicos y su vibración envolvente, actúa directamente sobre el sistema nervioso. En realidad, nada escapa al sonido penetrante del gong. Durante una sesión de terapia con gong, (que puede durar desde 45 minutos a 1 hora y media), sus sonidos escalares, que abarcan desde tonos muy graves que resuenan en todo el cuerpo hasta otros mucho más agudos, se expanden hasta penetrar en el cuerpo.
Entre los múltiples beneficios de esta modalidad terapéutica, tanto a nivel físico como mental, emocional y espiritual, destacamos los siguientes:
- Inducción a estados de ondas cerebrales alfa y theta, asociados con relajación profunda y fases previas al sueño.
- Regulación del sistema nervioso autónomo: disminuyendo la respuesta de “lucha o huida” y activando el sistema parasimpático, encargado de promover estados de calma y recuperación.
- Liberación de tensiones físicas: las potentes vibraciones del gong masajean todo nuestro cuerpo, ayudándonos a soltar la rigidez muscular.
- Liberación emocional: el sonido permite también liberar bloqueos emocionales.
- Silenciamiento de la mente “parlanchina”: el sonido armónico del gong genera un vacío fértil que apaga el ruido interior para llevarnos a un estado de silencio.
- Limpieza energética. Un gong bien tocado es capaz, también de disolver cualquier tipo de desorden o interferencia energética que pueda estar provocando desarmonía en nuestro campo electro-magnético.
- Alineación con el Campo-Fuente Divino. Nos ayuda a elevar la vibración y a entrar en mayor conexión con nuestra consciencia divina.
En ocasiones, complemento mis sesiones de gong con técnicas de canto terapéutico incluidas en mi método Quantum Voice®, invitando a los clientes a usar su voz junto al gong para potenciar los efectos de la terapia. Una vez que logramos entrar en resonancia armónica con el sonido del gong, es cuando realmente comenzamos a disfrutar de todo lo que nos puede aportar este instrumento. Numerosos testimonios confirman una misma experiencia compartida: simplemente se dejan mecer por el sonido, viajando hacia estados de mayor armonía y paz, sintiendo un descanso profundo y sanador, así como también una sensación similar a la de volver al útero sonoro de la creación.
No se trata de “forzar” el sueño. El gong crea las condiciones internas propicias para que el descanso llegue de manera espontánea. Sin embargo, he de poner énfasis en un aspecto fundamental: para poder crear dichas condiciones, es imprescindible estar bien formado y facultado. La importancia de acudir a un terapeuta bien cualificado es un factor clave a fin de alcanzar los efectos beneficiosos deseados. El terapeuta de gong debe conocer las técnicas apropiadas a aplicar en cada momento, así como también estar experimentado acerca de cómo opera la energía, el sonido y la vibración desde un estado de consciencia; de lo contrario, los efectos podrían llegar a ser incluso perjudiciales para el cliente que recibe la sesión. Desde nuestra escuela de sonoterapia Sonidos de Aquario, Luis y yo ponemos especial cuidado en formar adecuadamente a nuestros alumnos desde la atención a la sutileza, la consciencia y el arte de la escucha, teniendo en cuenta que toda formación no es más que el comienzo de un camino que nunca termina y que nos invita, continuamente, a refinarnos como seres humanos: el camino de la conciencia Gong.
Para todas aquellas personas que desean mejorar su calidad de sueño, recomendamos asistir a sesiones regulares de terapia con gong, ya que esto puede ayudar a reequilibrar el sistema nervioso, fomentando estados de relajación más profundos y reparadores. Es importante mantener una actitud receptiva y permitirse un tiempo de silencio y reposo tras la sesión, a fin de permitir que el cuerpo pueda integrar, a su ritmo, la experiencia una vez de regreso en casa.
El sonido del gong nos recuerda que, esencialmente, somos energía, una sinfonía de frecuencias que no siempre suenan en unidad y armonía. Cuando conseguimos armonizarnos, no sólo a nivel físico, sino también mental, emocional, energético y espiritual, descubrimos que la vida fluye con mayor naturalidad. En mi experiencia personal, pocas herramientas son tan directas y efectivas como el gong para recuperar, y experimentar en plenitud, uno de los regalos más importantes de la vida: el placer de descansar bien.
Si quieres probar los beneficios de una terapia de gong, no dudes en contactarnos.
Sara Moguer.