SOLTAR TODO MENOS LA OSADÍA

Soltar todo menos la osadía. Me refiero a la osadía del alma en su afán de libertad. En la libertad somos y podemos expresarnos naturalmente sin medir palabras, sin temor al insulto porque el amor del alma sabe de respeto por la Vida. Todo está caduco ya excepto el viaje hacia el sí mismo, hacia el reconocimiento del Ser Uno indiviso, aetérnum. No hay agendas, no hay líneas de tiempo ni más escenarios donde habitar, sólo el cáliz del alma cohabitando son el espíritu mientras sigamos pisando tierra.  No hay más hijos a los que amamantar sino al propio ser crístico que está naciendo en nuestros fueros internos. Reconocerse continuamente en la frase «Yo me reconozco, Sé que Soy y no Soy». Todo lo demás sobra. Nos iremos esta vez sin culpas ni pecados, o quizás nos quedaremos con la sonrisa de Buda. Todo fin llega de nuevo al principio como ocurre en la huella dactilar. La salida es impulsada por el alma redimida y revivificada, y como las ratas, encontraremos finalmente la Luz en un posible reencuentro gracioso, iluminado. Intuitivamente sabremos identificar las señales del infinito. Hay momentos históricos que se repiten como este final de ciclo, con la separación de las aguas y empuñando la bandera de libertad. Pero sin duda, nuestra era termina con el fin del sufrimiento y toda arma, dando comienzo a la era de la PAZ INVERENCIAL, -lo sé porque ya he firmado el tratado-.

Posdata: sólo si sabemos soltar TODO, menos la osadía.

Carta inspirada por mi amiga Hildegarda Von Bingen.

Mensajes canal Thaybhari- Sara Moguer-

imagen cabecera: pixabay

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