EL RESPETO, ALGO QUE SE VA APRENDIENDO EN EL SENO FAMILIAR.

Hoy quiero brindar homenaje a mi madre, a mi familia, como también a mis amigos más cercanos, aquéllos que, en el día a día, han hecho un esfuerzo por respetarme, a pesar de no estar de acuerdo con mi forma de pensar y actuar. Me siento digna y respetada; un respeto que posiblemente yo me haya ganado durante años aplicando el «no hacer a los demás lo mismo que no te gustaría que te hicieran». Doy gracias por poder compartir lo que tenemos en común, y  en cuanto a las diferencias, el no habérmelas visto en una situación incómoda durante estos años ante el monotema de «poner el brazo» (ya me entendéis). Reconozco y valoro, más allá de lo que a cada uno de ellos le pueda pasar por sus tripas, el intento de no ofender ni imponerme sus propias creencias, al igual que yo trato de hacer. En estos tiempos en los que las mismas autoridades gubernamentales se saltan la normativa ética del RESPETO, he agradecido el respeto en el seno familiar.

Hasta que no aprendamos que existen unas leyes espirituales que operan conjuntamente a los decretos-ley que insertan a destajo en el BOE, seguiremos en el tira y afloja de un gobierno que manipula a su antojo y un pueblo servil sometido a la hipnosis del miedo impuesto.  Sostener un gobierno a costa de insultar, agredir, poner medidas discriminatorias o hacer caza de brujas a la antigua usanza a los que quieren ejercer su derecho a la libertad de elección, es algo que sólo puede abocarnos a una mayor distopía y a algo que ya empezamos a ver con asiduidad, una pérdida del sentido común. ¡Ha llegado el momento de salir de la hipnosis! ¡Es el momento del Gran Despertar!

El respeto es una tolerancia basada en la comprensión de que hay otras formas de pensar y, por tanto, otros niveles de consciencia cohabitando con nosotros. Las Leyes espirituales cósmicas establecen y respetan que cada cual elija su propio camino, pudiendo  evolucionar  ya sea a través del discernimiento, o bien el sufrimiento. Para aquellas personas en las que me incluyo, que han elegido el discernimiento, el aprendizaje tanto de poner límites como de respetar los límites del otro, es algo fundamental. Es ahora el momento de poner en práctica la conocida frase de Sartre: «mi libertad termina donde empieza la de los demás». Pero, ¿quién mide las distancias entre libertad y libertinaje, entre tus límites y los míos? Ahí está la cuestión, sólo el corazón lo sabe: ama a tu prójimo como a ti mismo.

El respeto va más allá del amor personal; el respeto es soberanía en el amor y sabe poner límites, por discernimiento, al mal. El respeto entra, pues, en el reino de lo Sagrado, por eso es tan desconocido. Para conocerlo es necesario ir más allá de si tú o yo «ponemos el brazo»; requiere elegir constante y conscientemente «poner el corazón» .

Eso me lo enseñó mi madre, a quien honro desde aquí… Y es que, aunque haya mucho camino por delante que aprender, cuando se tiene el amor y, además, el respeto de una madre, no hay batalla que uno no se sienta capaz de ganar.

Con todo mi cariño gracias a todos vosotros, en especial, a mi madre.

Sara Moguer. Canal Thaybhari.

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